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martes, 17 de diciembre de 2013

Los campesinos advierten: acuerdos o paro

Hernán Camacho

Agencia Prensa Rural

Luego de al menos una docena de encuentros entre los campesinos agrupados en la Mesa Agropecuaria de Interlocución y Acuerdo (MIA) y el gobierno nacional, no se llega a acuerdos importantes para superar la crisis agropecuaria que originó el paro agrario nacional. Los campesinos advierten que de no existir avances en las negociaciones están dispuestos a volcarse nuevamente a las carreteras y continuar la movilización.

El común denominador de las mesas de conversaciones, instauradas por el gobierno Santos luego de meses de subestimar la fuerza del paro campesino, es el incumplimiento a los acuerdos y la dilación. La falta de voluntad política para concretar lo poco que se ha acordado colmó la paciencia de los campesinos, quienes elevaron un ultimátum: “O vemos avances o vamos al paro”.

Tres son las mesas de diálogo instaladas tras el paro nacional agrario y la movilización de las Dignidades Agropecuarias que entraron en crisis: La MIA, la Mesa de Acuerdo e Interlocución del Catatumbo y la mesa de negociaciones con las Dignidades Agropecuarias. En todas el gobierno repite un libreto bien aprendido para negociar: “Nada se puede hacer si está fuera de la política de la locomotora agropecuaria”. Política que justamente fue la causante de las movilizaciones campesinas que pusieron en jaque al gobierno hace apenas dos meses.

La mesa de diálogo instalada en Cúcuta, cuyo objetivo es darle solución a la crisis humanitaria que afecta al Catatumbo, es la única que ha avanzado en acuerdos, pero genera inconformidad el hecho de no aplicarse de manera inmediata los acuerdos sobre inversión en proyectos de desarrollo local para la región. La tensión se encuadra en el argumento que expuso el gobierno para no avanzar: ley de garantías.

“Necesitamos respuestas y nos movilizaremos las veces que sea necesario”, explicó Olga Quintero, vocera de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), quien además señaló que al término del año las comunidades están esperando avances en las negociaciones que hasta ahora han sido mínimos.

Entre tanto, del pliego de peticiones nacional entregado por la MIA nacional apenas se ha abordado un punto de los seis planteados: la sustitución de cultivos ilícitos. VOZ conoció un paquete propuestas originadas desde la MIA nacional y llevadas a la mesa de diálogo sin ningún resultado positivo. Se discuten, se reformulan, se estudian pero las descarta el gobierno nacional por considerarlas fuera del marco de la política agropecuaria trazada en el Plan Nacional de Desarrollo.

En medio del ambiente preelectoral el gobierno nacional juega con candela. El nivel más bajo de popularidad del presidente Juan Manuel Santos se dio justamente cuando menospreció las peticiones campesinas y subvaloró el paro agropecuario que se mantuvo a lo largo de seis semanas en todo el país.

La mofa gubernamental ante las peticiones campesinas y la respuesta policial violenta llenaron de solidaridad a quienes desde la ciudad seguían paso a paso los acontecimientos en las principales carreteras del país.

Los cacerolazos, las convocatorias inadvertidas para acompañar las pretensiones campesinas, pusieron en jaque la gobernabilidad del primer mandatario. A eso se ve abocado de nuevo el presidente, a menos de cinco meses de la contienda electoral.

“Lo viable sería llegar a unos acuerdos con los estudiantes movilizados en la MANE, con los campesino de la MIA y las Dignidades Agropecuarias. Pero por el contrario, cuando se acude al diálogo y las encuestas mejoran, el gobierno vuelve a la provocación y a la negación de cualquier solución”, comentó Olga Quintero, quien además señaló la necesidad de que el gobierno cambie la estrategia de negociación: “Debe ser inteligente en cumplir con lo acordado y demostrar su voluntad política en las conversaciones con el campesinado”.

Por último, los campesinos anunciaron que el12 y 13 de diciembre realizarían un gran encuentro con representantes de todo el país, para evaluar los avances en las negociaciones y las acciones que emprenderán para el primer semestre del 2014.

Fuente: Rebelión

La lucha de clases actual en Colombia

 Por: Alberto Pinzón Sánchez
 
Ay, la lucha de clases tan olvidada y tan presente a la hora de analizar fríamente el acontecer cotidiano del proyecto capitalista trasnacional dominante en Colombia, que enfrenta un proceso de transición inédito y, se debate a cuchilladas entre continuar con la acumulación de capital trasnacional mediante el despojo sangriento que se viene ejecutando (proyecto de Uribe Vélez) o, como lo propone JM Santos, modernizar y hacer más eficiente y productivo el mismo despojo, pero mediante el derecho y los jueces.

Y en esta lucha de facciones, por ver quién domina o hegemoniza el bloque de Poder dominante que dirija y ejecute el proyecto de desarrollo del capitalismo trasnacional en Colombia, es donde hay que encontrar la explicación a la actual lucha de facciones dominantes, entre los representantes del sector “modernizante”, (aglutinado por JM Santos) dedicado a la especulación de la tierra y profundamente ligado a los grandes intereses financieros trasnacionales y con gigantescos intereses en la explotación minero- energética del suelo colombiano; enfrentado acremente al sector aglutinado por Uribe Vélez, quien representa los intereses tradicionales de los latifundistas ganaderos y de algunos sectores de los agro-negocios como los palmicultores, apoyados por los llamados poderes fácticos regionales y locales que no son otra cosa que un “sancocho” o amalgama inseparable de mafia, paramilitarismo y corrupción oficial.

Sin embargo, a medida que avanzan los diálogos de la Habana por entre la crueldad innecesaria de las bombas inteligentes made in USA (de media tonelada) que arrasan campamentos de 30 guerrilleros con campesinos aledaños incluidos, y los “tatucos guerrilleros que, sin consideración, arrasan bases militares situadas en medio de Pueblos olvidados y azotados por la guerra contrainsurgente; la clase dominante de Colombia u Oligarquía Trasnacionalizada, que no solo ha dominado sino dirigido y ejecutado durante 200 años el proyecto capitalista en nuestro país hasta traerlo a la situación actual, se niega a aceptar su responsabilidad absoluta y como en una ópera bufa destapa sus tamales podridos de tanto guardarlos, para inculparse mutuamente de los yerros monstruosos que han cometido a lo largo de su dominación como presidentes de la Democracia Genocida para la que fueron seleccionados.

La riña entre las facciones oligárquicas, inicialmente entre el “canalla” Santos y el “rufián” Uribe Vélez; se ha ampliado al “enano moral” Pastrana y a los “narco-gobernantes” Gaviria y Samper, quienes todos a una, sin ninguna ética (ni siquiera burguesa) se muestran públicamente sus miserias e inculpaciones pre electorales, tratando cada uno de evadir la responsabilidad que le corresponde por haber conducido a toda la sociedad colombiana (léame bien a toda la sociedad colombiana) a la ruina moral y económica en la que se encuentra: a la miseria económica ahora le añaden la miseria moral que es igual de terrible y deletérea.

En breve: Asistimos en Colombia a un proceso de transición y reacomodo del despojo como mecanismo de acumulación capitalista trasnacional, en el que lo viejo se resiste con todo su poder a morir o desaparecer, y lo nuevo (por aquello de la miseria moral) también se resiste a aparecer. Y así, es fácil estar desconcertado y creer que, si se pacta en la Habana un acuerdo para finalizar el conflicto armado, la lucha de clases y la Historia, como sentenció en 1991 el neoliberal Fukuyama, desaparecerán ilusamente para siempre de nuestras vidas futuras. 
 
Fuente: Rebelión

Primeros graduados de la Lic. de Pedagogía de la Madre Tierra de la Universidad de Antioquia

Un total de 67 estudiantes pertenecientes a los pueblos Embera Dovida, Embera Eyabida, Embera Chamí, Senú y Gimadule, recibieron de manos de la Facultad de Educación sus diplomas como Licenciados en Pedagogía de la Madre Tierra el viernes 6 de diciembre en el teatro al aire libre de la Universidad de Antioquia.


Primeros graduados de la Licenciatura de Pedagogía de la Madre Tierra de la Universidad de Antioquia 

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viernes, 25 de octubre de 2013

De campesinos a proletarios


 por  MIGUEL SUÁREZ


El "Gran pacto agrario" citado con bombos y platillos por el gobierno nacional, para ser sellado el pasado 12 de septiembre, resultó lánguido, mediocre y justificador de los intereses más próximos a la casa Santos. El acuerdo que condujo a la finalización de la movilización campesina escenificada por los paperos en Boyacá, Cundinamarca y Nariño, debía marcar la hoja de ruta para la construcción de un Pacto agrario nacional con el cual, y desde el cual, los sectores del campo, en conjunto, negociaran de cara y en confrontación a los postulados del ejecutivo; una nueva realidad para el campo.

Aquel segundo jueves de septiembre, en el cruce de la calle 53 y la carrera 68, en la asfaltada Bogotá, en medio del insípido ambiente que producía un auditorio de grises pisos y altos techos, hubo el intento de concentrar a algunos esquivos delegados del campesinado, que bloqueó por varios días, durante el insólito paro nacional agrario, carreteras, evidenciando con su protesta, que a pesar de todo, y de las frases que diga el alto gobierno en Colombia continúan gobernando de espalda a las mayorías.

Largas paredes de ladrillo daban algo de color al salón donde instalaron una inmensa mesa redonda. Un intento inepto del gobierno por propiciar un escenario de diálogo –cara a cara– con quienes se enfrentó pocos días antes. La cita resultó todo un fracaso en la convocatoria. Por lo menos, esa fue la apariencia ante la ausencia de delegados de Dignidad Papera –principal expresión de los paperos cundiboyacenses y nariñenses–, de la Mesa de Interlocución Agraria –MIA–, así como del Coordinador Nacional Agrario –CNA.

Teatro, fracaso aparente...


Las sillas vacías no eran la imagen de un capricho. No. La ausencia de los delegados campesinos expresaba con dignidad, en medio del profundo silencio que subía de los asientos dispuestos para que los ocuparan, una honda razón: el rechazo a la presencia en igual escenario de todos aquellos que han hecho del campo un surco de dolores: la Sociedad de Agricultores de Colombia, la Federación Nacional de Cafeteros y otras tantas estructuras decadentes, defensoras de terratenientes y capitalistas del campo. El silencio que emanaba la ausencia del campesinado pobre y medio, era la manera de recordar al Ejecutivo, que para llegar a la aceptación de esta cita –de inicio de un diálogo para construir una política agraria de nuevo cuño– fueron necesarios una docena de muertos y más de 300 heridos.

La cita, transformada en un escenario para un acuerdo terrateteniente-oligarca por el campo, fue por tanto un triunfo para el Ejecutivo, y un fracaso para quienes no tienen sino el bloqueo y la protesta como mecanismo para ser escuchados.

Así fue ahora, y así ha sido por décadas que suman por lo menos un siglo, en un país donde el modelo agro exportador lleva ya largos lustros bajo la tierra, pues ni el café ni ningún producto tradicional repunta en los mercados internacionales, hecho que hace normal, que los grandes gremios del agro, con sus aliados internacionales, clamen por un impulso al campo que les permita la constitución de un nuevo andamiaje, articulado a los promisorios renglones del biodiesel, la especulación financiera y el comercio neoliberal.

Una vez realizado el teatro por parte de los ricos y terratenientes de siempre, pusieron a rodar la obra. Múltiples analistas definieron este "pacto agrario nacional" como la reedición del Pacto de Chicoral. Acuerdo que mal recuerdo de 'los de arriba' por medio del cual hubo vía institucional a la represión que confrontó el alzamiento campesino por el derecho a la tierra, liderado entonces, por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos –Anuc.

Pero, aunque Pacto o acuerdo terrateniente y oligarca, el de ayer y el de hoy tienen soporte sobre circunstancias distintas. La toma de tierras 'ayer' liderada por la Anuc, única estructura que agremiaba a los campesinos, es muy diferente a la diversidad entusiasta del movimiento nacional agrario nacido en el paro nacional. Esta última, con base en diversidad de organizaciones, siglas, creadora espontaneidad y propósitos. Los hechos que ocurrieron entre agosto y septiembre del 2013 son un cuestionamiento a la economía y la política del régimen hacia el agro, aprovechado mediática, política y económicamente por sectores de las clases dominantes, con total apoyo oficial, para recuperar su fisionomía, esta vez como empresarios del campo. Por tanto no es una reacción de resistencia –defensiva– de la propiedad de la tierra, sino un acto ofensivo, de fuerza para reconstituir el proyecto agrario de los de arriba: en Chicoral había un status que defender, en el pacto acordado en el anterior mes de septiembre, de compensar un status para trasformar.

Nuevo campo: ¿sin campesinos?


Artilugios, discursos y confrontaciones anteriores y simultáneos con el pacto agrario; terminaron con resultados favorables para las elites, detrás de la larga lista de principios neoliberales y eufemismos con explicación en la infografía que acompaña esta nota. El aspecto sesudo de la sesión de instalación de este "gran pacto agrario", fue sentar las bases políticas de Estado para la transformación rural. Definir cimiento por cimiento, la carrera por erradicar de campesinos al campo.

Al efecto, en una mirada de modernización agraria, el Ejecutivo nacional, con el ministro de Agricultura Lizarralde como gran reformador –apegado a su experiencia en Indupalma- busca:

- Primero: Adentrar en una política de igualación de servicios sociales e infraestructura en el campo, que sea favorable a los grandes planes internacionales de articulación del potencial agrario del país con el mercado global. Los diseños de programas de vivienda y repoblamiento, así como el plan vial, marcan el camino en el diseño de centros de poblamiento y rutas de circulación, alrededor de productos como palma, caña, cultivos promisorios para agrocombustibles y la minería a gran escala. En síntesis, una gran masa de trabajadores agrícolas concentrados en puntos estratégicos del territorio nacional.

- Segundo: Resolver el vacío jurídico sobre la propiedad de la tierra, y un sanear la deuda que se tiene con la titulación de pequeños y medianos campesinos. Al tiempo, promueven reformas legales y de facto para permitir la acaparación de tierras (bajo la figura de Unidades Agrícolas Familiares, hoy violatoria de la ley 160 de 1994) por parte de los grandes capitales. Como quien dice, entre-abren una ventana a los campesinos para abrirle de par en par la puerta a los empresarios.

- Tercero: Acelerar el paso en la consolidación del modelo de las alianzas productivas entre pequeños y grandes productores, que enorgullece al nuevo ministro de Agricultura, cuya realidad significa quitarle el derecho de decisión al campesino sobre qué, cuando y cómo siembra en sus propias tierras, y por acto de la extorsión de la rentabilidad económica, ponerlo en las mismas condiciones que un trabajador desposeído laborando en una tierra que de facto ya no es o no será la suya. Usarán con toda habilidad el convencimiento –de supuestos beneficios– de campesinos individuales, cooperativas y asociaciones agropecuarias.

- Cuarto: Disponer las hectáreas cultivables del país para "aprovechar en forma efectiva el potencial productivo [...] mediante políticas de apoyo y fomento a la productividad y la competitividad". Una medida que no es más, que descansar todo el potencial de fomento agrícola del Estado en virtud del desarrollo de cultivos promisorios –ya referenciados– rentables para los grandes capitales, los mismos que al privilegiar los tratados de libre comercio, impiden cualquier rasgo de soberanía alimentaria.

- Quinto: Generar un ambiente de extinción del campesinado, labrando una amplia capa de trabajadores rurales con empleo formalizado, y con condiciones laborales aceptables, vinculados a la creciente agroindustria. Sin más propiedad que su propia fuerza de trabajo, el otrora campesino debe ingresar como un clásico obrero a la rueda de la producción, extinguiendo la relación que los agricultores tienen con la tierra, dadora de los productos de su propia manutención.

- Sexto: Dar un vuelco al Ministerio de Agricultura, al Incoder, al Banco Agrario y la restante institucionalidad rural, junto con el importante presupuesto que destinan a la cartera agraria, ajustándose a este nuevo modelo de desarrollo rural sin "los arcaicos" pobladores del campo. Todo esto, con financiación a través del presupuesto público, que girará en torno a la profundización eficaz del neoliberalismo agrario.

¿Santos cumplirá?


Abierto el interrogante acerca de si el Gobierno cumplirá con los acuerdos firmados a dos manos, con los campesinos en movilización en días pasados por gran parte del país, cabe pensar que el único cumplimiento posible, profundo y real del gobierno nacional; será con quienes pactó: Con las decadentes asociaciones agrarias de las élites. Santos cumplirá pero a quienes siempre utilizan y se sirven, del poder.

Fuente: Desdeabajo

martes, 22 de octubre de 2013

"El tránsito de la Desideologización de los pueblos hacia la recuperación de Saberes Populares"




Tenemos el gusto de compartir con ustedes este valioso trabajo que realizaron en conjunto la Academia Libre y Popular Latinoamericana de Humanidades y el Centro Interuniversitario de investigación e intervención social (CIIIS). Este libro se ha realizado con el fin de difundir las actividades que se realizan a lo largo de Nuestra América. Es parte de un pensamiento crítico que se hace presente y necesario a lo largo de la Patria Grande.

Lo pueden descargar gratuitamente de Aquí

Leanlo, compártanlo, discutanlo...

lunes, 21 de octubre de 2013

S.O.S por grave situación de vulneración de Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario en el marco de la Minga Social, Indígena y Popular, Por la Vida, Territorio, La Autonomía y La Soberanía.

19-10-2013

Municipio Virginia punto Remolinos, vía Pereira se reporta que en este lugar después de la afirmación del Gobernador de Risaralda de arremeter contra la minga que se efectuaba en este sitio, el ESMAD ataca con contundencia los compañeros indígenas en los lugares donde están acampando, queman sus ropas, sus pertenecías, tiran sus alimentos y destruyen sus celulares. ES URGENTE que las fuerzas armadas PERMITAN atender los heridos y heridas de gravedad, dando paso libre a las misiones médicas y humanitarias y la salida inmediata a los centros hospitalarios.

Solicitamos al gobierno Nacional en cabeza del presidente Juan Manuel Santos de la orden de detener inmediatamente este ataque indiscriminado, se violan en el instante los Derechos Humanos y no se respeta el Derecho internacional Humanitario, instamos al Ministro de Defensa y la Fuerza pública el cese de hostilidades de forma inmediata y permita que la ayuda humanitaria se haga eficaz.

Consejería de Derechos de los Pueblos Indígenas, Derechos Humanos, DIH y Paz: correo e: derechoshumanos@onic.org.co

Facebook: ONIC Autoridad
Twitter: ONIC_Colombia
Hash Tag: #Mingaindigenapor

sábado, 5 de octubre de 2013

Lanzamiento Revista de pensamiento latinoamericano y colombiano “Las dos Américas".

160 aniversario del natalicio de José Martí


Dónde: 
Auditorio principal CEAD JAG – UNAD
Transversal 31 N° 12-38 sur

Cuándo:
Viernes 11 de octubre de 2013 - 6:00 p.m.

Invita: Grupo de Investigación en pensamiento Latinoamericano y colombiano "Las dos Américas"