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martes, 24 de septiembre de 2013

Hacia una práctica de la conciencia

Los invitamos a leer el tercer Vol. de nuestra revista: Posibilidad Crítica Reflexión. Pueden HOJEAR LA REVISTA COMO LIBRO IMPRESO, pueden leer la REVISTA COMPLETA en Versión libro, o bien puedem leer los artículos de manera independiente según sus gustos e intereses. Este es el ìndice para que escojan:

Carta de presentación del día internacional de la filosofía 2011…….............pp. 8
FRANCO-BRIZUELA, M.
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Observatorio Filosófico de Morelos

El Neoliberalismo y la exclusión de las humanidades...……….................….. pp. 9-11
VARGAS-LOZANO, G.
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-I)
Observatorio Filosófico de México

La aportación Filosófica de Adolfo Sánchez Vásquez………............ .... ..…..pp. 12-19
VARGAS-LOZANO, G.
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-I)
Observatorio Filosófico de México

Homenaje a Hegel: el búho de Minerva al amanecer…………............   …..…pp. 20-24
DE LA FUENTE-LORA, G.
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Aporte filosófico de Edith Stein a la filosofía…………………………...........… pp. 25-41
OCAMPO-BAHENA, A.
Instituto Sapientia

*Mesa Redonda: el ser humano y la política

Obediencia o liberación, preguntas clave para la educación en tiempos violentos..…pp. 43-45
POUJOL-GALVÁN, G.
Universidad Pedagógica Nacional (UPN)

Educación, ¿para qué?........................................................................................... pp. 46-51
LÓPEZ-GUERRERO, I.
Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM)


http://admrevfilosofia.wix.com/filosofia#!volumen-3/cn20

viernes, 13 de septiembre de 2013

Colombia: Declaración política, Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular

Autor: Cumbre Nacional Agraria Campesina y Popular
Viernes 13 de Septiembre de 2013 11:28  

Con el impulso del reciente Paro Nacional Agrario y Popular donde nos movilizamos millones de personas a lo largo y ancho del país, hoy nos reunimos para lanzar la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular. Nos encontramos miles de hombres y mujeres, líderes de diversos sectores populares, para compartir reflexiones sobre los logros de la reciente movilización y para contribuir a la definición de las rutas de encuentro para avanzar en la unidad del movimiento popular colombiano.

El Paro Nacional Agrario y Popular ha sido un avance para el movimiento social colombiano, en especial para los sectores campesinos, indígenas y afros. El Paro representa la movilización más importante y contundente de los últimos años en el país. Podemos decir con orgullo que por primera vez en mucho tiempo, las campesinas y los campesinos logramos mostrarle a la sociedad colombiana nuestro poder de convocatoria para defender nuestra dignidad y nuestros derechos. Durante 24 días nos hemos movilizado en veintidós (22) departamentos del territorio nacional, para expresar nuestra inconformidad por las políticas de despojo, y desigualdad que se han lanzado contra los más humildes. A la vez, hemos puesto en discusión democrática una serie de exigencias, propuestas y soluciones, recogidas en diversos pliegos que recogen nuestros planteamientos.

Como el país y el mundo bien lo saben, la respuesta del gobierno a nuestras movilizaciones y planteamientos ha consistido en el excesivo uso de la fuerza contra civiles desarmados. Frente a nuestros pliegos y justas demandas, el gobierno respondió con la detención de nuestros líderes, con la militarización de los campos y las calles, y dándole un tratamiento de guerra a la justa protesta social. La represión gubernamental deja un saldo desolador, que incluye la pérdida de 12 vidas humanas, 4 personas desaparecidas, 660 casos de violaciones a los derechos humanos individuales y colectivos en todo el país, 262 detenciones arbitrarias, 485 personas heridas, 21 personas heridas con arma de fuego, 52 casos de hostigamientos y amenazas contra los manifestantes y líderes sociales y 51 casos de ataques indiscriminados a la población civil en diferentes departamentos del país.

El Paro Nacional Agrario y Popular es una respuesta a la crisis del campo y del país en general generada por políticas que han empobrecido en especial a la población rural. Los gobiernos de turno han impulsado un modelo económico diseñado para favorecer a terratenientes, ganaderos y empresas transnacionales, desconociendo a las grandes mayorías campesinas, indígenas y afro. Se han impulsado acuerdos de libre comercio que han facilitado la importación de productos subsidiados que han quebrado a los pequeños productores colombianos. Se ha puesto en marcha una política de impulso a la gran minería transnacional que ha despojado a comunidades, que ha golpeado a los pequeños mineros, que ha acaparado el agua en las regiones y ha contaminado nuestros territorios. Como si fuera poco, el gobierno persigue a los cultivadores que guardan sus propias semillas para su producción, amenazando gravemente la soberanía y autonomía alimentaria nacional, y favoreciendo a los grandes monopolios globales que controlan las semillas y los insumos.

Nuestras propuestas han sido claras. Seguimos insistiendo en avanzar hacia una política de reforma agraria integral que reconozca los territorios colectivos indígenas y afro, que dote de la tierra y territorialidad necesaria al campesinado, y que desmonte los grandes latifundios que han concentrado la mayor parte de la tierra cultivable. También planteamos la derogatoria de las leyes que han incentivado el despojo, que han legalizado los robos de tierras, el desplazamiento, la apropiación indebida de baldíos y los títulos de tierras falsos auspiciados por notarios espurios. En lo inmediato, para buscar la salida a la crisis agraria, insistimos en la necesidad urgente de implementar medidas y acciones frente a la crisis de la producción agropecuaria, que incluyan el desmonte de las políticas de libre comercio, la anulación de los Tratados internacionales que afecten a los productores nacionales y el avance hacia una integración justa y solidaria entre los pueblos de América Latina y el mundo.

En ese marco, nuestros procesos han redactado pliegos que recogen nuestras propuestas para el campo colombiano. Exigimos tierras para los pueblos que las trabajan y las cuidan, el acceso a la propiedad y tenencia de la tierra, reconocimiento al territorio y la territorialidad campesina. Lo anterior solo se lograra con la adjudicación y dotación de tierras a los campesinos, indígenas y afrocolombianos. La compra directa de tierras en cantidad suficiente y de buena calidad y la titulación inmediata de las tierras baldías que ocupan los campesinos, que cumplen los requisitos para ser adjudicatarios. También exigimos que se declaren nulas las compras masivas de tierras que han hecho empresas nacionales y extranjeras violando la ley 160 de 1994. Detener la política de extranjerización de tierras y Detener la reformulación del tamaño de la Unidad Agrícola Familiar (UAF), y en todo caso no disminuir la extensión que actualmente está definida.

Exigimos que el Estado fije precios de sustentación para la producción campesina, que se garantice una remuneración efectiva a los productores, así como precios accesibles para los consumidores. Exigimos la reducción de los precios de los combustibles,de los precios de fertilizantes, insecticidas, abonos y demás insumos agropecuarios.

En materia de minería, nuestros pliegos rechazan la gran minería transnacional, promueven consultas populares para la definición de proyectos mineros, y la participación de los pequeños mineros en la formulación de la política agraria. También se plantean condiciones para la discusión pública de una ley marco de hidrocarburos que reoriente el manejo de la política petrolera para el bienestar y la soberanía nacional, y no para el lucro de las grandes empresas.

Exigimos una política de sustitución autónoma y concertada de cultivos de uso ilícito. Exigimos que se detengan las fumigaciones y la erradicación manual sobre los territorios, e insistimos que no se debe perseguir ni criminalizar al campesino cultivador, campesino que no debe ser tratado como delincuente, sino como víctima de los desaciertos de la política del Estado.

Luchamos por el reconocimiento político del campesinado. Exigimos que se adopten medidas y se cumplan las garantías reales para el ejercicio de los derechos políticos de la población rural, la inversión social en la población rural y urbana en educación, salud, vivienda, servicios públicos y vías. Creemos que la consulta previa también debe ser un derecho para el campesinado colombiano.

Las organizaciones, comunidades, pueblos, mujeres y hombres participantes de la Cumbre Nacional Agraria, Campesina y Popular, rechazamos el Pacto Agrario impulsado por el gobierno de Santos. Consideramos que es la reedición del nefasto Pacto del Chicoral que agrupó a los terratenientes para detener una posible reforma agraria. La gran diferencia radica en que hoy los grandes propietarios e inversionistas del campo quieren aliarse con los pequeños productores para apropiarse de su trabajo y de su sudor. Por esa razón desconocemos al nuevo Ministro de Agricultura, representante de un modelo de agronegocios que ha sido agente de contaminación ambiental, despojo, persecución al movimiento sindical y desmejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores. No creemos que sea la persona adecuada para impulsar la política agraria que necesita el país. Seguiremos construyendo nuestros pliegos, mandatos y planes de vida como camino a la defensa del campo y sus habitantes más humildes.

Hoy es el momento de que se consoliden propuestas desde los distintos sectores de la sociedad, pero en concreto que el campesinado, los afrodescendientes y por supuesto los indígenas, desde sus vivencias construyan espacios y soluciones a sus problemas, es el momento en que puedan opinar y decidir sobre su futuro. Hoy nuevamente debemos estar al frente de nuestros problemas, y asumirlos con la valentía y compromiso que nos da este momento histórico.

Es necesario avanzar en la construcción de la cumbre agraria y popular teniendo en cuenta que la movilizacion no es algo que haya terminado, es un proceso que esta en curso, como determinante del ejercicio de soberanía popular, que siente las bases para el camino de construcción colectiva, que contribuya a la UNIDAD en la acción de las diversas organizaciones que confluimos en este espacio.

Por lo tanto, buscamos construir el proceso de resistencia y movilización social para recoger y articular los acumulados de lucha, anhelos y clamor, de transformación social del pueblo colombiano, para traducirlos en una propuesta alternativa. Así también buscamos elaborar a partir de políticas democráticas y populares formuladas en mandatos o leyes, que sienten las bases de construcción de un nuevo pacto social por la paz y la vida digna, que recojan los deseos, sueños y anhelos de paz con justicia social de las colombianas y colombianos de a pie, de la cuadra, el barrio, el pueblo, municipio, vereda, corregimiento, región, gremio, convite, sector y/o proceso organizativo.

Es por eso que hacemos un llamado a todos los campesinos y campesinas, indígenas y afro descendientes de Colombia, organizaciones agrarias y populares, como también al conjunto de la población colombiana, a que nos juntemos en la cumbre agraria y popular a realizarse en el mes de octubre de 2013 en Bogotá con la participación masiva de los diversos sectores populares y sociales, que permitan construir las propuestas, soluciones que darán respuesta al conflicto agrario y social que vivimos. Invitamos a construir nuestra iniciativa de Paz con Justicia Social.

Lean y compartan el Llamamiento de Yakarta!

martes, 10 de septiembre de 2013

El dogma del libre comercio

Por: Juan Sebastián López M

Cuando Nouriel Roubini anticipó la catástrofe de las hipotecas subprime, muchos lo desconocieron y lo tildaron de “apocalíptico”. En Colombia, no son pocos los que le han atribuido ese calificativo, entre otros, al Polo y en particular al senador Jorge Robledo, quien con acierto ha explicado las consecuencias negativas de la apertura hacia adentro impuesta con el Consenso de Washington hace ya un cuarto de siglo y cuya fase superior son los actuales Tratados de Libre Comercio.

Resulta inevitable reconocer que las políticas se agotan, sobre todo cuando fracasan. Este es el caso del neoliberalismo, instaurando por el ex presidente Cesar Gaviria y su ex ministro de comercio exterior y hoy presidente, Juan Manuel Santos. Tras más de dos décadas de la política aperturista, Colombia,  además de desmantelar su industria y acabar con el agro como opción de vida, encabeza la lista de los países con los medicamentos, la gasolina y los fertilizantes más caros del mundo. Voces tan autorizadas como Abdón Espinosa, Eduardo Sarmiento, Aurelio Suárez y Cecilia López han diagnosticado las causas de esta situación de crisis del agro y la industria.

Como dijo Nairo Quintana “Es muy triste sacar un bulto de papa a una plaza y ponerse uno a llorar de tristeza porque ni siquiera saca lo de los transportes”. En contra de la evidencia, el gobierno Santos y su ministro Díaz Granados solo atina a decir que seguirán defendiendo el libre comercio y que tranquilos, que nuestro país todavía está muy cerrado y que ya vienen los TLC con Corea, Panamá, China y la Alianza Pacífico. De un dogmatismo que enceguece. Su propia versión de “el tal paro no existe”.

Los desfiles y movilizaciones sociales por todo el país han estado tan presentes y han sido tan notorias que ya parecen cotidianas. Sin duda, el país está cambiando. El modelo económico está en discusión y los campesinos, trabajadores, empresarios nacionales, estudiantes, padres y madres de familia, desempleados, profesionales y casi todo el país se encuentra inconforme con las políticas que se han venido aplicando. Casi, porque excepto un puñado de personas que se beneficia de reemplazar la producción nacional por la extranjera, la gran mayoría sufre las consecuencias del fracasado modelo neoliberal que acaba con el trabajo y el ahorro de los colombianos.

Revertir el neoliberalismo es una necesidad nacional, en paralelo se debe impulsar la producción colombiana, promover el mercado interno, invertir en educación, ciencia, tecnología e innovar para agregar valor y conocimiento a nuestra producción. Afortunadamente los pueblos no se transforman cuando cambian sus dirigentes, sino cuando los pueblos cambian y estos a su vez cambian a sus dirigentes. Ya estamos dando el primer paso.

NO SE ME OLVIDA:

1. Campesinos, obreros agrícolas y empresarios nacionales se ganaron el respeto y la solidaridad de la sociedad colombiana con su heroico Paro Nacional Agrario, ahora el gobierno debe cumplir los acuerdos a los que llegaron.

2. El 11 de Septiembre con una gran marcha de antorchas en todo el país el movimiento estudiantil, en cabeza de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil -MANE-, le contará a Colombia que existe una propuesta alternativa para solucionar la crisis de la educación superior. El 12 de septiembre, los maestros desfilaran en todo el territorio por sus derechos. 11 Y 12 por una educación pública, gratuita y de calidad.

domingo, 1 de septiembre de 2013

El Estado colombiano con su represión enriquece a la industria de las llamadas "ARMAS NO LETALES"

Para llorar
Domingo, 01 Septiembre 2013 06:58 
 
Por cada granada de humo blanco pagamos 43.880 pesos. Cada cartucho de gas nos vale 27.183 pesos. Se ha vuelto un lugar común decir que todos pierden con los paros. La frase es tan repetida como falsa. Hay unos que ganan –y ganan mucho- cada vez que hay una protesta. La industria de las llamadas “armas no letales” recibe multimillonarias utilidades por cuenta de la represión de las manifestaciones en Colombia y en el mundo. Los dueños de esa industria tienen a la vez intereses en negocios como la venta de productos lácteos o la calificación de riesgos en países como el nuestro.

El gas lacrimógeno es uno de los mejores negocios de esta época. A pesar de que la Organización de Naciones Unidas clasifica el gas lacrimógeno como un arma química, los poderosos intereses detrás de esta industria han logrado que su producto estrella se comercialice a nivel mundial como “arma no letal”


La mayor productora de gas lacrimógeno es una empresa llamada Combined Systems Inc. La compañía funciona en Jamestown, un pacífico pueblito con menos de 700 habitantes en Pensilvania, Estados Unidos.


De acuerdo con su página oficial su negocio es la “fabricación y suministro de municiones tácticas y dispositivos de control de masas a las fuerzas armadas, la policía, las autoridades carcelarias y las agencias de seguridad nacional en el mundo entero” (Ver link)


La compañía es una máquina de hacer dinero. Cuanto peor le vaya al mundo, mejor le va a ellos. Un reciente estudio adelantado por la profesora Anna Feigenbaum de la Universidad de Bornemouth en Gran Bretaña, prueba que durante los períodos de crisis económica se disparan los gastos antimotines.


El periodista Marcelo Justo hizo un completo reporte para BBC Mundo que muestra, entre otras revelaciones, el ejemplo de España. Mientras el gobierno de Rajoy recortó el presupuesto de 2013 en casi todas las áreas, empezando por salud y educación, hubo un aumento de 17 veces (!) en el renglón de ‘antidisturbios’. Los fondos pasaron de 173.000 euros a más de tres millones.(Ver vínculo)


Colombia es un gran comprador de Combined Systems. De acuerdo con una publicación de Source Watch los principales clientes de la compañía fabricante de gas lacrimógeno son en su orden: Estados Unidos, Israel, Egipto, Colombia y Yemen. (Ver vínculo)


En el año 2007, se registraron 800 protestas en Colombia. El 26 de diciembre de ese año -en medio de las celebraciones de navidad y año nuevo- el gobierno de entonces firmó a través de la Policía Nacional un contrato con los representantes locales de Combined Systems por US $2.262.936 (Ver portada contrato)


El objeto del contrato es la compra de granadas de gas, armas lanzagases y otras municiones antimotines. Quien firmó el contrato como directora administrativa y financiera de la Policía fue la entonces coronel Luz Marina Bustos Castañeda, hoy subdirectora general de la institución. La coronel Bustos ahora es general y con su firma ese contrato ha sido extendido y adicionado, hasta nuestros días, en cantidades multimillonarias.


Una de esas adiciones deja ver cuánto le cuesta cada disparo antimotines a los contribuyentes colombianos. Por cada granada de humo blanco pagamos $43.880. Cada cartucho de gas nos vale $27.183. (Ver valor gas)


Otro contrato, esta vez del Fondo Rotatorio de la Policía, indica que Colombia le compró a Combined Systems fusiles lanzagases por $242.604.960. (Ver fusiles lanzagases)


Los principales accionistas de Combined Systems son Point Lookout Capital Partners y The Carlyle Group. El grupo Carlyle es un conglomerado empresarial con múltiples intereses que van desde la banca internacional hasta la tecnología agropecuaria con Syangro Technologies, pasando por la producción de leche en la India con Tirumala Milk. Carlyle es dueño también de la calificadora de riesgos Duff and Phelps que evalúa la seguridad de las inversiones en países como Colombia.


Nuestro país es magnánimo con los conglomerados que explotan nuestros recursos y nos venden lo que no necesitamos en desarrollo de las ‘bondades’ del TLC. Al mismo tiempo es avaro con los campesinos que producen alimentos, severo con quienes se atreven a protestar y generoso con los vendedores de instrumentos para la represión.


Al final ellos se quedan con la plata y nosotros con las lágrimas. 

 
  Por: Daniel Coronell