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sábado, 9 de marzo de 2013

Imagen desvirtuada de la Sociología en serie “Tres Caínes” emitida por RCN

El pasado 7 de marzo de 2013, Yolima Bedoya González, en representación de los profesores del Departamento de Sociología de la Universidad de Antioquia, lanzó un "COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA Y AL CANAL DE TELEVISIÓN RCN", denunciando a este canal televisivo de desvirtuar la imagen de la Sociología en la serie 'Tres Cínes', en la transmisión de los días 5 y 6 de marzo.

Apoyamos esta denuncia y exigimos que el canal RCN realice las acciones que se piden al final:


Departamento de Sociología
40 años del Programa de Sociología
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS


Medellín, 7 de marzo de 2013
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA Y AL CANAL DE TELEVISIÓN RCN
Imagen desvirtuada de la Sociología en serie “Tres Caínes” emitida por RCN

Los días 5 y 6 de marzo de 2013 en la serie televisiva “Tres Caínes” transmitida por el Canal RCN en horario familiar salieron imágenes actuales de la Universidad de Antioquia. Este capítulo se ubica temporalmente en la década del 80 del siglo pasado y en él los paramilitares hacen "seguimiento" a un estudiante de Sociología, novio de la hermana menor de los Castaño dentro de las instalaciones de la Ciudad Universitaria; en otras escenas, las imágenes de la Universidad sirven de fondo para mostrar a un grupo de estudiantes armando bombas molotov o realizando reuniones preparativas de la próxima revuelta. De igual modo, se menciona repetidas veces de manera negativa la disciplina de Sociología aludiendo a ella como “nido de guerrilleros”.

Como profesionales en el área de Sociología tenemos la convicción de que esas escenas hacen daño al buen nombre y la integridad física y moral de quienes ejercemos o estudiamos esta disciplina, ya sea en la Universidad de Antioquia o en cualquier otra universidad del país. Si bien en ningún momento se nombra directamente a nuestra Alma Máter, es decir, es algo que pasa inadvertido para quién no conozca nuestras instalaciones, sí queda claro que el novio de la hermana de los Castaño estudió Sociología.

En las imágenes y el contexto de la trama de la serie no se nombra a la Universidad de Antioquia, sin embargo, aluden a que el joven estudia Sociología en una universidad pública de Medellín llamada ficticiamente “Universidad pública de Antioquia”, así mismo, en el capítulo del 6 de marzo se nombra directamente a las disciplinas de Sociología y Antropología. No hay que poner a volar la imaginación para concluir a qué universidad se están refiriendo.

Para los profesores de Sociología de la Universidad de Antioquia es preocupante que exista una asociación tan directa entre la disciplina y el conflicto armado colombiano. La promoción y participación en el conflicto armado como cualquier otro acto ilegal o violento sólo puede ser atribuido a las personas que los generan y no a una disciplina en particular o a un contexto académico universitario.

Nuestra alarma central radica en las consecuencias que las imágenes en mención pueden tener en la integridad física de estudiantes, profesores y profesionales de Sociología, en tanto el conflicto armado e ideológico de los años 80`s sigue estando presente en el contexto regional y nacional actual. Así mismo, nos preocupa el estigma que sobre la profesión puede caer y limite el campo laboral y profesional de nuestros egresados, al regresar como un fantasma la marca de las décadas del 60 y 70 superado en los últimos 30 años. El aporte intelectual, académico y profesional de sociólogos como Orlando Fals Borda, María Teresa Uribe, Álvaro Camacho, María Eumelia Galeano, Alfredo Molano, sólo por mencionar algunos, reafirma el compromiso de la Sociología para enriquecer el debate sobre el acontecer regional y nacional desde las múltiples miradas que sólo una disciplina como esta puede ofrecer.

Por todo lo anterior, pedimos tres acciones específicas por parte de RCN:

1. Aclaración pública en los horarios de emisión de la serie “Tres Caínes” que la disciplina de Sociología no es promotora del conflicto armado y que no es la base para la construcción ideológica de ningún grupo armado.
2. Abstenerse en capítulos posteriores de esta serie de nombrar, aludir o presentar a la Sociología como una disciplina que es motor intelectual de la subversión.
3. Abstenerse de presentar imágenes de la Universidad de Antioquia en la serie “Tres Caínes”.

Atentamente,

  Jefa
  En representación de los profesores del Departamento de Sociología

jueves, 17 de mayo de 2012

Reconocen aportación de la filosofía para crear un mundo mejor



La filósofa estadounidense Martha Nussbaum, galardonada con el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, aseguró hoy que con este premio se reconoce la aportación de la filosofía a crear un mundo más humano y justo.
En una declaración remitida por la galardonada a la Fundación Prícipe de Auturias, Nussbaum afirma que se siente "emocionada y profundamente honrada" de que el jurado haya decidido concederle "este prestigioso e importante premio".
“Supone reconocer que el trabajo sobre temas filosóficos tan abstractos como la justicia social, el desarrollo humano y la naturaleza de las emociones puede contribuir a la creación de un mundo más humano y justo”, añade en su declaración.
Nussbaum, considerada una de las voces más innovadoras e influyentes de la filosofía actual, ha conseguido el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales por su contribución a las humanidades, a la filosofía del derecho y de la política y su concepción ética del desarrollo económico.
El Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, dotado con 50.000 euros, se concede a aquellas personas cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante en beneficio de la humanidad.
El año pasado recayó en el psicólogo y profesor estadounidense Howard Gardner y, entre otros, está en posesión del economista y Premio Nobel Paul Krugman, el hispanista británico Raymond Carr, y la ex presidenta irlandesa Mary Robinson. 
Con información de Efe.

miércoles, 9 de mayo de 2012

DECLARACIÓN DE LA FILOSOFÍA ESPAÑOLA


Madrid, 5 de mayo de 2012


La Conferencia de Decanos de las Facultades de Filosofía de España, el Instituto de Filosofía del CCHS-CSIC y diversas asociaciones filosóficas españolas que representan a una gran parte del profesorado de las universidades y centros de enseñanza secundaria, hemos celebrado durante los días 4 y 5 de mayo de 2012, en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, unas jornadas de debate sobre La situación de la filosofía en el sistema educativo español. Como conclusiones de estas jornadas, hemos adoptado los siguientes acuerdos:
  1. Consideramos que una sociedad democrática debe contar, entre otros requisitos imprescindibles, con un sistema público de educación que cubra todas las etapas formativas (infantil, primaria, secundaria y universitaria), que proporcione una formación de calidad y que sea accesible a todas las personas sin discriminación alguna por razón de sexo, nacionalidad, clase social, etc.
  1. Estimamos que una sociedad democrática debe contar también con un sistema público de investigación integrado por las universidades y los centros de investigación especializados, dotado de recursos suficientes en todos los ámbitos científicos, tecnológicos y humanísticos, y basado en el mérito, la creatividad y la responsabilidad social de los investigadores.
  1. Por todo ello, rechazamos rotundamente los drásticos recortes presupuestarios que vienen aplicando el gobierno central y los autonómicos en los tres últimos años, y que solo en 2012 superan el 20% en educación y el 25% en investigación. Asimismo, rechazamos el RD 14/2012, de 20 de abril (BOE de 21 de abril), de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, porque es un ataque frontal contra uno de los pilares fundamentales de nuestro Estado de bienestar: el sistema público español de educación e investigación.
  1. La Filosofía nació y se desarrolló en Europa, hasta el punto de que la propia civilización europea no se comprende sin ella, pero desde la época del humanismo renacentista ha ido extendiéndose por todo el mundo, entrando en diálogo con otras tradiciones culturales y adaptándose a las transformaciones de la historia. De este modo, ha llegado a convertirse en un patrimonio vivo de toda la humanidad, a través del cual pueden comunicarse todos los pueblos de la Tierra. Prueba de ello es que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoce a la Filosofía un papel fundamental en la formación cívica y cultural de los ciudadanos de todo el mundo. Por eso, en 1995 hizo pública la Declaración de París en favor de la Filosofía, en 2005 estableció el Día Mundial de la Filosofía (que se celebra el tercer jueves del mes de noviembre), y en 2007 editó el informe La Filosofía, una escuela de libertad.
  1. La Filosofía es una “escuela de libertad” porque educa a los niños y jóvenes en el ejercicio autónomo y riguroso del pensamiento, les enseña a reflexionar sobre el mundo y sobre sí mismos con una mirada crítica, y los capacita para dialogar racionalmente con sus semejantes, reconocer la pluralidad de los diferentes puntos de vista y buscar el entendimiento mutuo en los diversos campos de la experiencia humana, conforme a criterios comunes como los de verdad, justicia, belleza, etc. Por eso, ante los conflictos e incertidumbres de una sociedad cada vez más compleja y globalizada, los estudios de Filosofía son un instrumento fundamental para la comprensión del mundo y la comunicación racional entre todos los seres humanos.
  1. La Filosofía puede practicarse en diferentes lugares y por diferentes medios: la docencia, la investigación, el asesoramiento ético, la mediación social, la gestión cultural, la creación artística y literaria, etc. No obstante, y en consonancia con las recomendaciones de la UNESCO, consideramos que los estudios de Filosofía deben tener un lugar específico en el sistema público de educación e investigación, porque solo de ese modo se garantiza su transmisión generacional y su renovación permanente, y porque toda persona tiene “derecho a la Filosofía”, es decir, derecho a recibir una formación especializada que le permita acceder al patrimonio del pensamiento filosófico y adquirir los conocimientos necesarios para el ejercicio de la profesión filosófica.
  1. La comunidad filosófica española está experimentando un cambio de ciclo histórico. Desde los años de la transición democrática, se inició una época de creciente expansión, modernización y diversificación de los estudios de Filosofía en todos los niveles educativos. Esa época estuvo protagonizada por una brillante generación de profesores, investigadores y escritores que han situado a la filosofía española en pie de igualdad con las filosofías de otros países del mundo. Esta internacionalización de la filosofía española es una importante contribución al patrimonio común de la lengua española como vehículo privilegiado para situar nuestra cultura en el lugar que le corresponde en un mundo cada vez más globalizado. A ello se añade el meritorio trabajo realizado en las otras lenguas oficiales de nuestro país. Sin embargo, la generación a la que debemos esos logros se ha jubilado en los últimos años, y el relevo generacional se está viendo afectado por una serie de procesos muy diversos que plantean a la comunidad filosófica española nuevos desafíos y también algunas dificultades: las sucesivas reformas legislativas, el llamado proceso de Bolonia, el nuevo papel de las agencias de evaluación en la carrera docente e investigadora, los drásticos recortes presupuestarios en educación, universidades e investigación, y, por último, la amenaza de reducción de centros, titulaciones y materias de Filosofía.
  1. En este cambio de ciclo histórico, los asistentes a las jornadas de Madrid hemos decidido unir nuestras fuerzas, hasta ahora muy dispersas, y poner en marcha un proceso de vertebración de la comunidad filosófica española. A partir de ahora, nos constituimos como Red Española de Filosofía (REF), para facilitar la cooperación entre todas las personas y organizaciones relacionadas con la profesión filosófica, y para defender esta profesión ante las administraciones públicas y ante la ciudadanía española. La REF contará con un Consejo de Coordinación en el que tendrán representación la Conferencia de Decanos de Filosofía, el Instituto de Filosofía del CCHS-CSIC y las asociaciones filosóficas del profesorado universitario y de enseñanza secundaria. Los primeros pasos encomendados a este Consejo de Coordinación son los siguientes:
a) Creación de una Web que sirva de medio de comunicación interna, archivo documental y difusión pública de las actividades de la REF.
b) Constitución de tres comisiones de trabajo, representativas del profesorado universitario y no universitario, y que elaborarán propuestas concretas en tres campos diferentes: A) el currículum de las materias filosóficas de la enseñanza secundaria; B) la renovación de los estudios de Grado, Máster y Doctorado, que habrá de incluir una mayor atención a la didáctica específica de la Filosofía; y C) el perfeccionamiento de los procedimientos y criterios de valoración aplicados por las diferentes agencias de evaluación estatales y autonómicas. Estas propuestas serán debatidas y consensuadas en el seno de la REF, para su posterior presentación y negociación con el Ministerio de Educación, las comunidades autónomas y las agencias evaluadoras.
c) Preparación de un Congreso de Filosofía de ámbito estatal, abierto a los profesores e investigadores de todas las áreas filosóficas y de todos los niveles educativos, y abierto también a los profesionales de la filosofía que desempeñan su labor fuera de las instituciones académicas.
d) Apoyo a la difusión de dos importantes informes editados por la UNESCO: Filosofía y democracia en el mundo(1995),y La Filosofía, una escuela de libertad (2007). El trabajo de la edición española de este último será coordinado por la SEPFI.
  1. Esperamos que la puesta en marcha de la Red Española de Filosofía permita crear un espacio de comunicación entre todos cuantos amamos y practicamos la Filosofía en este país. Invitamos a todas las personas y organizaciones españolas relacionadas con la profesión filosófica, para que participen en las actividades de la REF. Y, por último, nos comprometemos a establecer vínculos de colaboración con otras redes filosóficas nacionales e internacionales.
Entidades organizadoras de las jornadas y firmantes de esta Declaración:
Las organizaciones relacionadas con la profesión filosófica que deseen suscribir esta Declaración y vincularse a la Red Española de Filosofía (REF), pueden hacerlo enviando un mensaje con sus datos de contacto a: conferdecafilo@gmail.com


Fuente: SEPFI

domingo, 22 de abril de 2012

El territorio de las humanidades

Hay que reivindicar el estudio de la cultura humana, el cultivo de lenguas, textos y objetos que nos precedieron. No con un fin arqueológico, sino con el de constituir un modelo democrático de ciudadanía



Habría que preguntarse en primer lugar si en la actualidad existe tal territorio. También, si debería existir y, en ese caso, cómo. El término "humanidades" se ha vuelto tan difuso que su mención evoca algo debilitado, pasado y decorativo; un ornamento mayor, no siempre lucido, de una cultura decididamente técnica. El estado de cosas empeora, además, cuando regularmente aparecen sus defensores: de ellos casi siempre cabe esperar un lamento por su decadencia, sin reparar en la propia responsabilidad contraída en su degradación.

Quizás sea necesario decirlo con todas las letras: las humanidades ya no resultan necesarias. Para caracterizar su irrelevancia, nada mejor que compararlas con el trabajo del ingeniero: si este no sabe, el puente se cae, la carretera se hunde, el tren de alta velocidad se estrella. ¿Qué pasa, en cambio, cuando el profesional de las humanidades (que ya no se puede llamar "humanista") no sabe de lo suyo? Pues simplemente: no pasa nada. Esta conclusión obliga a preguntarse por qué resultan tan prescindibles cuando tiempo atrás constituyeron el núcleo del saber. Resulta obvio que las causas no resultan nítidas, porque la cuestión afecta a una metamorfosis absoluta de la cultura humana, que se cifra en una suspensión del problemático significado de tradición. La historia ya no enseña referencias, lo que conduce, como afirmaba F. Jameson al principio de su Teoría de la posmodernidad, a "pensar históricamente el presente en una época que ha olvidado cómo se piensa históricamente". Esta paradoja nos devuelve la historia, pero convertida en retazos dispersos y confusos utilizables al margen de cualquier contexto, algo así como si el pasado fuera solo combustible para un presente voraz que todo lo consume. Pero sería ocioso y seguramente falso culpar de su lenta desaparición a la cultura técnica. Esa culpabilización se vuelve el cómodo refugio de los que no aspiran a transformar el estado de cosas, sino a perpetuarlo, porque es el que precisamente exime... del cultivo de las humanidades.


A las tiranías les estorba la tradición ilustrada, quizás porque fue lo que acabó con su poder
Si estas disciplinas adoptan la metodología del ámbito de la ciencia, se pierden a sí mismas

Pero, ¿se pueden cultivar bajo el nuevo paradigma? ¿Y si el verdadero obstáculo para las humanidades no lo opusieran las técnicas ni tampoco las ciencias de la naturaleza -física, química, biología- sino precisamente las "ciencias humanas"? Estas, empezando por la historia, la psicología, la sociología y, sobre todo, la lingüística, han sustituido a las humanidades transformando sus antiguos temas en nuevos objetos científicos como consecuencia de la aplicación metodológica de las ciencias naturales. Si lo que hoy define una ciencia, más que su tema de estudio, es su carácter metodológico, entre las humanidades y las ciencias humanas se ha abierto un abismo que destierra a las primeras del ámbito de la ciencia: si adoptan su metodología, se pierden a sí mismas. Esta es seguramente su frágil situación, que las vuelve mero adorno en la organización administrativa del saber.

En el nuevo paradigma también puede que sus antiguos contenidos ocupen un lugar importante en la industria del ocio y el entretenimiento, pero eso ya no son humanidades, sino business. Su sentido más íntimo -el cultivo del pasado por medio del estudio filológico y hermenéutico- resulta intratable bajo las pautas científicas admitidas. Las humanidades se vuelven así ellas mismas asunto del pasado. ¿Qué queda entonces de ellas?, ¿vale la pena recuperarlas?

Descartado que puedan ocupar su antiguo papel en la organización actual del saber y las ciencias, la pregunta por las humanidades y su improbable territorio ya no puede plantearse solo en términos científicos, sino políticos: ¿quiere dedicar una sociedad recursos económicos, con todo lo que eso implica, para implantar seriamente los estudios humanísticos, dejando de enmascarar su progresivo y estructural recorte? La pregunta se puede plantear en términos más intuitivos: ¿quiere una sociedad, por medio de su Gobierno, formar a sus jóvenes ciudadanos en estudios como la historia, la literatura, el arte, las lenguas clásicas o la filosofía?, ¿o prefiere una educación de la que haya desaparecido la posibilidad de leer, escribir, interpretar, juzgar y decidir cultivadamente? Porque desgraciadamente el cultivo de las humanidades hoy tendría que comenzar por la humilde tarea de enseñar a leer y escribir -que debería constituir el primer deber político de la democracia-, lo que nos remite a un horizonte mucho más incómodo: que tal vez hoy se pueda prescindir de la lectura, entendida al menos en sentido humanístico como ejercicio progresivo de formación. Así, tendría que asumirse que leer es algo distinto de obtener una información. La opción política residiría entonces en decidir si una sociedad quiere aprender a leer su propia tradición pasada, pero no porque allí resida la verdad absoluta, sino porque constituye la única referencia accesible para todos, fuera de la lucha por el presente. El pasado puede volverse así la distancia necesaria desde la que todavía podemos vernos. El declive de las humanidades no deja de constituir otra forma de referirse a la aniquilación estratégica del pasado. Al reproche de que las terribles catástrofes históricas del siglo XX ocurrieron precisamente bajo una sociedad ilustrada y leída, habría que oponer que su causa residió más bien en una insuficiente ilustración. Solo cabe recordar la destrucción de la tradición humanística llevada a cabo en Alemania por aquel régimen que anunciaba la nueva época a base de borrar la antigua: comenzó quemando libros como anticipo de la quema de cuerpos humanos. A las tiranías les estorba la tradición ilustrada, de ahí que la desfiguren o directamente la destruyan. Pero nuestra pregunta tiene que apuntar ya sin nostalgia directamente al futuro: ¿qué aportaría el territorio de las humanidades a la democracia?

Si las ciencias humanas investigan científicamente su objeto, políticamente habría que reivindicar el estudio de la cultura humana desde su sentido temporal, accesible solo por medio del cultivo de las lenguas, los textos y los objetos que nos precedieron, pero no con un fin arqueológico, sino con el de constituir un modelo de ciudadanía. La cultura así adquiriría un sentido ulterior, no simplemente heredado, sino como condición de una vida social futura extraña a la barbarie. ¿Resulta hoy eso posible? ¿Y si descubriéramos, por ejemplo, que ante ese objetivo el camino no fuera enseñar Educación para la Ciudadanía sino simplemente humanidades...? En realidad, ¿qué pasa cuando algo como la ciudadanía se enseña como una asignatura de la que uno se puede desvincular cuando quiera? Además de ocurrirle como a la enseñanza de la religión -que aumenta el número de irreverentes- el problema reside en que seguramente no se deja enseñar como un conocimiento, sino que es más bien el conocimiento una condición de su desarrollo. Además, ninguna Administración está dispuesta a volver a la difícil enseñanza humanística porque es improductiva, muy lenta y, en consecuencia, cara: aprender una lengua, clásica o moderna; adquirir un bagaje de lecturas; conocer y aprender a ver el arte, resultan tareas extrañas a la rapidez exigida hoy por las tecnologías de la enseñanza. El sacrificio social que se ha pagado a cambio ha sido enorme y la degradación está servida: las humanidades ya no pueden constituirse en el fondo sobre el que construir una sociedad libre y crítica. Pero, ¿qué las va a suplir? Los sobrentendidos aquí no valen y constituyen la puerta de entrada de los totalitarismos, que por descontado son antiilustrados. De ahí que la imagen más sombría proceda de pensar cómo la moderna sociedad democrática fue también la que descabezó las humanidades, seguramente por imponderables de la masificación, pero también por considerar que estaban teñidas de un halo elitista que las identificaba con las antiguas clases de poder. No se percibió que fue la propia conciencia formada en las humanidades la que justamente había acabado con aquel antiguo poder. Hoy podríamos preguntarnos si, más allá de la gestión económica de los recursos y su distribución, es posible una sociedad democrática sin contar con la reimplantación de las humanidades.

Arturo Leyte es filósofo, ensayista y traductor de Heidegger y Schelling.

Fuente: El País

miércoles, 18 de abril de 2012

Una defensa por las cátedras de humanidades en la educación

Una defensa por las cátedras de humanidades en la educación Promotores de actividad de reflexión participarán en un congreso en la Universidad del Cauca.

Los estudiantes de la Universidad de Boyacá (Uniboyacá) fueron sorprendidos ayer en uno de los espacios de esa institución con símbolos de muerte, entre ellos cirios, coronas, obituarios y un ataúd. Se trataba de un ejercicio lúdico y simbólico a cargo del Departamento de Ética y Humanidades, con el que se llamó la atención sobre 'la muerte de la humanidad'. Con este 'museo comunitario' se logró que estudiantes y profesores hicieran una reflexión existencial y dieran una mirada crítica, argumentada, sobre el estado actual de las humanidades en el mundo, en el país y en la universidad. 

Cristina Fuentes Mejía, profesora de Ética y Humanidades, dijo que por esta actividad ella y sus estudiantes fueron invitados a participar en el Congreso de Educación Popular y Comunitaria, que realizará la Universidad del Cauca. "No se trata de una crítica a una universidad en particular, pero hay la tendencia a desaparecer las humanidades de los currículos académicos", señaló. Los estudiantes instalaron en el Hall de Artes un 'baúl de los lamentos', en el que recibieron opiniones y reflexiones de sus compañeros sobre el tema.

"Tenemos que generar en los estudiantes un pensamiento crítico. Ellos no deben ser solo profesionales para saber hacer sino que deben ser profesionales para saber pensar", anotó la profesora Fuentes.

"Por la defensa del pensamiento crítico, sí creo en las humanidades", dijo una estudiante.

REDACCIÓN BOYACÁ 7 DÍAS